NOTICIAS Y BLOGS DE LOS AFICIONADOS

“Al final le dije que sabía quién era y que mi hijo era aficionado del Manchester United. Estaba muy contento y platicamos un rato acerca del equipo y nos despedimos.

"Al día siguiente regresó con una playera autografiada e incluso una fotografía sin firma, para que se la pudiera dedicar personalmente a mi hijo, una vez que me preguntara su nombre".

02/03/2011,
Página 1 de 2 Siguiente 

Javier es un caballero

Una dependienta en Manchester recuerda un encuentro con Javier Hernández que le causó una excelente impresión...

La 'celebridad' más amable que jamás haya yo atendido, es un joven futbolista.

Se me acercó y, como mi hijo es aficionado del equipo para el que juega, tan pronto como me dirigió la palabra supe quién era.

A cien kilómetros por hora me dijo: "Me preguntaba si por favor podría ayudarme señorita. ¿Vende usted... lo siento no lo puedo pronunciar en inglés, ‘tagleeteelee’? Lo siento. Eso no suena correcto. Lo puedo escribir... oh, mi ortografía tampoco es muy buena. Está bien. Gracias de cualquier manera".

Rápidamente le aseguré que sabía lo que quería y que le mostraría en dónde estaba. Todo el camino hasta el pasillo de las pastas, se disculpó por no haber podido encontrar por sí mismo el tagliatelle, por la "molestia" que me había causado e incluso por su pronunciación.

Cuando llegamos, parecía que lo había llevado a encontrar un tesoro escondido. Su cara se iluminó y dijo: "Oh, esto es. ¡Sí! Muchas gracias, señorita".

Después sacó un billete de cinco libras esterlinas y me dijo "para ti". Me reí y le pregunté que para qué era y respondió: "Una propina. Porque me ayudaste mucho".

Cuando le explique que no podíamos aceptar propinas y que no se acostumbra ofrecerlas, se sonrojó y dijo que estaba muy confundido con las propinas porque es muy distinto a su país, pero me demostró que estaba muy agradecido.

Al final le dije que sabía quién era y que mi hijo era aficionado del Manchester United. Estaba muy contento y platicamos un rato acerca del equipo y nos despedimos.

Cuando regresé a casa y le platiqué a mi hijo, estaba encantado, aunque ¡estaba enojado porque no le había pedido un autógrafo! ¡Ni siquiera pensé en pedírselo!

Sin embargo, al día siguiente me llamaron por mi nombre al área de servicio a clientes y ahí estaba, nada más ni nada menos que, mi futbolista sorpresa. Debió haber leído el nombre en mi gafete.

Resultó que había traído una playera autografiada e incluso una fotografía sin firma, para que se la pudiera dedicar personalmente a mi hijo, una vez

Página 1 de 2 Siguiente 

PATROCINADORES OFICIALES

AON